Sermones que cambian vidas

Sermones que cambian vidas sermones

No hay lugar para la mediocridad en el púlpito.

Escrito por  Paul Tripp

Lo que estoy a punto de escribir probablemente me meterá en problemas: Estoy profundamente convencido de que hay mucha mediocridad en la iglesia de Jesucristo cuando se trata de los pastores preparando y entregando sus sermones.

Estoy cansado de escuchar aburridas e inadecuadamente preparadas lecturas teológicas,  entregadas por pastores que leen bosquejos, regurgitando sus comentarios exegéticos favoritos, repitiendo los sermones de sus predicadores preferidos  o maquillando sus notas de las clases del seminario.

Bueno, ya lo dije. Ahora voy a explicarme.

Hoy quiero apuntar a 5 áreas de la predicación: la importancia, la preparación, la entrega, la singularidad y el asombro, y darte una oportunidad para interactuar conmigo. Así como en mi artículo sobre masculinidad,  estoy abriendo las puertas para recibir tus preguntas.

Si tienes alguna pregunta acerca de la predicación, envíame un correo a questions@paultripp.com. Las responderé en video en alguna fecha de Junio.

1. La importancia de la predicación

Cada culto es una guerra sin cuartel por los corazones de la gente reunida. El resultado final es alguno de estos: ¿Los corazones de estas personas se irán cautivados por la única verdadera gloria de Dios o distraídos por las tentaciones, miedos, y dificultades del mundo caído?

Las personas que me escuchan son:

  • Varones adolescentes que no pueden esperar para llegar a casa a jugar otro nivel de su juego favorito de Xbox.
  • Mujeres adolescentes tentadas a usar sus cuerpos como medio para atraer la atención de esos chicos adolescentes.
  • Padres desanimados, frustrados o furiosos por la rebelión de sus hijos.
  • Jóvenes que están enfocados en el éxito financiero y harán cualquier cosa para alcanzarlo.
  • Mujeres solteras que creen que ese joven hombre les dará la felicidad que han estado anhelando.
  • Parejas que han descubierto que el matrimonio no es el sueño de Hollywood que una vez imaginaron y ahora están atrapados en una aparente relación sin amor.
  • Cristianos materialistas que están más entusiasmados por las próximas vacaciones que por el ministerio en la iglesia local.
  • Cristianos que sufren y recientemente han experimentado  un dolor devastador o una pérdida.
  • Cristianos deprimidos que están distraídos por la soledad, desesperación o desesperanza.

Como el predicador de ese culto, quiero hacer todo lo que pueda para ser usado por Dios para cautivar sus corazones con la redentora Gloria de la gracia de Dios, con la visión gloriosa de la sabiduría de Dios, con la alentadora gloria de su amor, con la gloria fortalecedora de su presencia, con el descanso que brinda la gloria de su soberanía, y con la gracia salvadora de su Hijo.

Wow, que llamado.

Como pastores, tenemos que pelear por la santidad de la predicación; nadie más lo hará. Tenemos que demandar que las responsabilidades de nuestro trabajo nos permitan el tiempo necesario para prepararnos bien.

No podemos fijar estándares bajos para nosotros ni para aquéllos que pastoreamos. No podemos poner excusas y ser autocomplacientes. No podemos dejar que el esplendor de Su gloria parezca aburrida y Su gracia sublime parezca ordinaria, por no estar preparados.

En otras palabras, no podemos aspirar a nada menos que lo mejor de nosotros. No hay lugar para la mediocridad en el púlpito. Así de importante es la predicación.

2. La preparación de la predicación

La preparación del sermón se trata entre otras cosas, de exégesis de precisión. La predicación es toda acerca de exégesis de precisión y entendimiento de las verdades del evangelio como ellas se revelan en un pasaje bíblico en particular y cómo aplicar de manera práctica esas verdades a mi vida y a la vida de aquéllos a quienes les voy a hablar.

Este aspecto de la preparación nunca debe ser apresurado. Para mí es necesario vivir con un pasaje, llevarlo conmigo y “marinar” mi alma con sus aguas nutritivas y refrescantes. Simplemente no puedo hacer esto en un par de horas.

Tengo que escribir esto: si estás desarrollando contenido original el Sábado por la noche, no tiene sentido que lo prediques el Domingo siguiente.

Personalmente, no puedo tener un encuentro fresco con un pasaje de la  Escritura y predicarlos al domingo siguiente: no me da suficiente tiempo. Necesito tres o cuatro semanas para permitir que las verdades impregnen mi propio corazón y se vuelvan más profundas y prácticamente entendidas. En la semana del sermón, lo predico para mí en voz alta muchas veces. Haciendo esto, tanto mi entendimiento del pasaje y las maneras creativas que comunico  son profundizadas y desarrolladas.

No estoy sugiriendo que este calendario de preparación es el único camino. Lo que yo estoy sugiriendo es que cada semana, muchos pastores que creen en la Biblia no han trabajado el tiempo suficiente para estudiar la Biblia y las verdades que ésta tiene para la gente a la que han sido llamados a pastorear.

 3. La entrega de la predicación

La preparación no solo es acerca de preparación. Necesitas entregarla de una  de una manera que sea nutrida y digerible.

Piensa en tu sermón de la semana como la cena de Acción de Gracias. La preparación se trata de reunir una diversa lista de ingredientes; si no dedicas el tiempo para buscar y reunir los mejores ingredientes, tu comida no tendrá tan buen sabor como podría. Pero, cuando pones la cena de Acción de Gracias en la mesa para tu familia, no pones los ingredientes frente a ellos.

Un trozo de mantequilla, un poco de harina y una cucharada de harina de maíz no son muy apetitosos o digeribles. Pero el pan de maíz es una cosa maravillosa.  Así es con la predicación. Debes desempacar exegéticamente las verdades de la Bblia (ingredientes), pero hazlo de una manera que sea práctica, útil, y hable a las luchas de tu gente.

¿Has tomado el tiempo para orar por la gente que te estará escuchando y para pensar en ellos? Si meditas en sus luchas y cómo las Escrituras hablan directamente a sus vidas, tu predicación se volverá una comida en lugar de sólo  una variedad de ingredientes.

4. La singularidad de la predicación

Al principio mencioné que he escuchado varios sermones que no eran nada más que comentarios exegéticos repetidos, sermones reciclados de pastores populares o notas de clases de seminario maquilladas.

No eres John Piper. No eres Tim Keller. No eres Matt Chandler. Eso no significa que no debas escuchar sus sermones si ellos han predicado el mismo pasaje con anterioridad, por el contrario, te animaría a que los incluyas en tu preparación. Pero Dios te ha dado un mensaje particular para compartir tu congregación particular, que hable a sus luchas particulares.  

No dudes del llamado de Dios; Él te ha puesto como el pastor de tu iglesia. No dudes de los dones de Dios; Él te ha dado todo lo que necesitas para hacer lo que has sido llamado a hacer, y no dudes del tiempo de Dios; el mensaje que predicarás el Domingo tiene aplicaciones singulares para tu congregación. Pero necesitas dedicar tiempo para prepararlo y entregarlo.

5. El asombro de la predicación

Aquí está el fondo del asunto: La mediocridad de nuestra predicación revela la verdadera condición de nuestros Semi's-crosscorazones.

Como pastores no podemos señalar a los asuntos inesperados que se aparecen en el horario de cada pastor. No podemos echarle la culpa a las demandas de la familia. No, nosotros tenemos que confesar humildemente que nuestra predicación es mediocre porque hemos perdido la admiración por Dios.

Hemos sido llamados a encender la luz de la gloria de Dios en los corazones que se han oscurecido por buscar vida en todos los lugares equivocados. Hemos sido llamados a ofrecer la gloria de la suficiencia de la gracia a aquéllos que están vacíos y desnutridos. Hemos sido llamados a representar a un Rey glorioso quien es el único capaz de rescatar, sanar, redimir, transformar, perdonar, entregar y satisfacer.

Pero tristemente, hemos perdido nuestro asombro y vuelto muy cómoda toda representación de la excelencia de Dios en una manera que es todo menos excelente. Si esto te describe, entonces corre en confesión humilde hacia tu Salvador y abraza la gracia que tiene el poder de rescatarte de ti mismo, y haciendo esto,  volver a maravillarte.


Este artículo fue escrito originalmente en inglés por Paul Tripp y traducido para el blog del Seminario San Pablo.  Si desea consultar el artículo original puede hacerlo aquí.