¿Qué estás pensando? 

Por: Pastor Félix Ramírez Montalvopensamientos

Romanos 8:4-8
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.


Hay una pregunta que siempre encuentro cada vez que abro mi página del Facebook: ¿Que estás pensando? Me parece una buena pregunta.

Una de las bendiciones que gozamos los seres humanos es la capacidad de pensar, de considerar, de fijar nuestra atención en un objeto o idea que nosotros escojamos. Dios nos dio la capacidad de hacer una pausa y decirle a nuestra mente: piensa en esto y no en aquello. Podemos fijar nuestra atención en una idea, una imagen un problema o una esperanza. No creo que los animales puedan hacer esto, pues Dios los creó para conducirse mediante el instinto y el impulso. Dios nos dio la capacidad de pensar acerca de nuestros pensamientos y escoger el objeto o la idea en que nos vamos a detener.

Sin embargo, no siempre usamos la bendición de pensar de manera correcta:
-Somos flojos para pensar.
-No pensamos en nuestros pensamientos
-No pensamos en las cosas importantes
-No pensamos bíblicamente acerca de los temas reevantes como el futuro, las relaciones personales, el entretenimiento, el sexo, las finanzas, Dios, etc.

Romanos 8 es un capítulo que representa todo un manual para pelear efectivamente contra el pecado en nosotros. Y un arma que Dios nos ha dado en nuestra diaria lucha contra el pecado consiste en este hermoso regalo de Dios, dado para que lleguemos a ser lo que deberíamos ser: el poder de pensar, considerar, de mantener nuestra atención en algo.

Proverbios 23:7 dice que como piensa (la gente) dentro de sí, así es. Es decir, el pensamiento tiene el poder de ir afectando nuestras decisiones.
Entonces, debemos estar alertas a lo que está en nuestros pensamientos, porque el pensamiento es una acción en potencia. Son los pensamientos que están en nuestro corazón lo que van determinando aquello en lo que nos vamos convirtiendo. Por eso encontramos en la Biblia muchas referencias a la responsabilidad de centrar nuestra atención en todo aquello que sea provechoso para nuestra salud espiritual.

Colosenses 3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 

Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 

Salmo 119:11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.


I. EL ESPÍRITU SANTO CAMBIA LA DIRECCIÓN DE NUESTROS PENSAMIENTOS. flechas
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 

De nueva cuenta, nuestros pensamientos tienen el poder de afectar nuestras decisiones. Nuestros actos son el producto de lo que anteriormente habíamos estado pensando. Dios nos diseñó así, para que al poner nuestra mente en Su Palabra, le pudiéramos obedecer. Pero el pecado ha corrompido nuestra mente a tal grado que ya no pensamos según la voluntad de Dios, sino en los anhelos egoístas y rebeldes.
En Efesios 4:17-23 encontramos el estado de nuestra mente cuando éramos incrédulos: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón…
Efesios 2:3 también dice que antes de venir a Cristo, hacíamos “la voluntad de la nuestra carne y de los pensamientos” lo cual nos convertía en “hijos de ira.” Pero ahora que estamos en Cristo, el Espíritu Santo nos ha librado de la ley dominante del pecado en nuestros pensamientos y está activamente renovando nuestra mente para conformarla a la mente de Cristo. Según Romanos 8:14 enseña que el verdadero creyente es gobernado por el Espíritu; y no es una exhortación, sino una descripción de la realidad: todos los que han nacido de nuevo han recibido un nuevo corazón en el que Dios ha decidido escribir su ley para transformarnos: «Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón.» (Jeremías 31:33)
Por eso, el llamado de cada hijo de Dios es 22 despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente…

Así que el cambio en nuestro corazón ocurre a medida que nuestros pensamientos se van adecuando con los pensamientos de Dios, cuando empezamos a poner nuestros pensamientos en los suyos nuestra mente se va renovando para buscar hacer lo que agrada a Dios.

II. NUESTROS PENSAMIENTOS AFECTAN NUESTRO CAMINAR CON DIOS
Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Los pensamientos nos conducen a alguna parte, tienen consecuencias prácticas: son como semillas de las que luego cosecharemos su fruto. Estar ocupados pensando en los deseos de nuestra carne, de nuestros deseos idólatras sólo traen separación y alejamiento de Dios; por otra parte, ocupar nuestros pensamientos en todo aquello que Dios quiere para nosotros traerá vida y paz. Isaías 26:3-4 dice: «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.»
Pablo dice muy claramente que no pensar en las cosas del Espíritu no sólo es una cuestión de pereza; es un asunto de vida o muerte. Pablo menciona que las intenciones de nuestra naturaleza caída son enemigas a Dios, pues no están sometidos a la ley de Dios, y por ende, pensar en los deseos de nuestra carne resulta ser del desagrado de Dios.


Cada vez que estamos ocupados afanados, preocupados e inmersos en pensamientos vanos, estamos perdiendo la oportunidad de traer luz, ánimo, vida y paz a nuestros corazones. Por el contrario, ocupar nuestra mente con las palabras de Dios nos conducirá a una vida que honre a Dios con nuestras decisiones.


Toma las riendas de tus pensamientos.


1. Piensa en tus pensamientos.
 ¿Qué estás pensando? –Pregúntatelo constantemente ¿Qué dicen tus ideas2pensamientos acerca de lo que es realmente importante en tu vida? ¿Está Dios en aquellas cosas que mantienen ocupada tu mente? ¿estás buscando las cosas de arriba, el reino de Dios y su justicia? ¿Estás pensando en las mejores formas de agradar a Dios y cumplir su voluntad? ¿O estás inmerso en tus pensamientos, tus sentimientos?

2. Pasa tus pensamientos por la aduana. Secuestra todo pensamiento rebelde a la santa ley de Dios. Debes entrenar tu mente para rechazar cualquier pensamiento que no traiga gloria a Dios. Dice Pablo que nuestra tarea es “derribar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”… 2 Corintios 10:5.


3. Clausura las fuentes de pensamientos terrenales. Aleja cualquier contenido cuestionable. No proveas para los apetitos de la carne. 


4. Estudia y medita seriamente en las Escrituras. Toma lápiz y papel y empieza a estudiar la Biblia con cuidado. En vez de traer tus pensamientos a la Palabra, deja que ella traiga sus pensamientos a tu mente. 

corazon
5. Guarda la Palabra en tu corazón. Empieza un sistema de memorización de las Escrituras. Busca algunos versículos que sean relevante a alguna lucha o tentación presente, apúntalos en una tarjeta y llévatelos a cualquier lugar y aprovecha cada oportunidad para inundar tu mente con los pensamientos de Dios. La mera Palabra tiene poder.


Félix Ramírez

Félix Ramírez

Autor: Félix D. Ramírez Montalvo.
Pastor en la Iglesia Comunidad de Gracia en Mérida, Yucatán y  Profesor del Seminario San Pablo.  Síguelo en Twitter